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El pueblo mallorquín relaciona todavía hoy la montaña de Cura con Ramón
Llull. El espíritu de oración y de contemplación y el entusiasmo por su doctrina
marcan el aire de aquel lugar.
Ramón Llull (ca. 1236 - 1316), nacido en
Mallorca, vivió un ambiente social en el que generalmente convivían
pacíficamente y se relacionaban musulmanes, judíos y cristianos.
Su impulso
misionero tendría como base este contexto. Viajará, escribirá, dará a conocer a
papas, a reyes, a obispos, a religiosos, etc. un método, una base humana
(racional) para presentar, para dialogar, para profundizar con gentes de otras
culturas y religiones, la belleza, la verdad, el amor, la trascendencia del Dios
de Jesucristo. No escatima medios para transmitir a los hombres su experiencia
de Dios.
Actualmente, desde Cura queremos continuar el espíritu de Ramón
Llull, con estas características:
a) CULTURA Y ARTE: Toda la belleza y
verdad que caben en la persona humana deben ser admiradas o, al menos
respetadas. Por encima de particularidades, de creencias o ideologías se
considera que toda persona, en el fondo, consciente o inconscientemente, tiende
a la Felicidad total. Es posible y deseable la intercomunicación de todas las
dimensiones humanas que llevan al bien, a la belleza, a la verdad, dentro de una
comprensión y respeto mutuo.
b) AMOR A NUESTRA IDENTIDAD: Ramón Llull es
un padre de nuestra cultura y de nuestra lengua. Ayudó a crearlas. Las vivió
también con actitud receptiva hacia otros pueblos, otras mentalidades, otros
idiomas.
c) ECUMENISMO: Ramón Llull creyó en Cristo y le amó con locura.
Por esto pensó y dialogó como hombre, ofreciendo a los demás que no pensaban ni
creían como él lo mejor de sí.
d) PERSONALISMO: El sugestivo monte de
Cura invita a vivir la experiencia de Ramón, expresada en su 'Llibre de l'Amic i
l'Amat'.
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